El secreto de la felicidad está en no esforzarse por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo

Bukatu da(Se ha acabado), no le quiero dar más vueltas.  Hace unos días fui al cardiólogo para valorar si me hacía con él una prueba es esfuerzo. Buscaba descartar cualquier cardiopatía y de paso le comenté mi “historial médico”.

Cuando le  expliqué que hacía 9 años había tenido un ictus, provocado por una disección de arteria carótida, se quedó perplejo y me dijo que él no me iba a hacer una prueba de esfuerzo submáximo por el riesgo de volver a dañar la misma arteria. Es un tema muy grave, siempre he sido consciente del peligro latente que supone convivir con una lesión semejante( vivo bajo la espada de Damocles)

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Historia de un caso raro raro

La historia empezó cuando conté mi historia en el foro de la página web de la carrera para intentar motivar y ayudar a otras personas que pudieran tener algún problema similar al mío.

Parece que mucha gente leyó esa historia y les gustó, son 5 hojas con respuestas preciosas y emotivas:
http://www.diezmildelsoplao.com/foro/index.php?topic=9399.0
Entonces alguien de la radio parece que se enteró y me entrevistaron en cadena SER:
http://www.cadenaser.com/sociedad/audios/entrevista-mikeldi-elorriaga-24-junio/csrcsrpor/20130624csrcsrsoc_9/Aes/
Luego me han llamado de DEIA( me entrevistaron durante 1 hora pero en el artículo el periodista pone “casi lo que le da la gana” y muchas cosas no son reales al 100%:
http://www.deia.com/2013/07/01/bizkaia/superacion-sobre-ruedas#Comentarios

El martes me entrevistaron en Euskadi Directo:
http://www.eitb.com/es/videos/detalle/1382038/video-mikeldi-ha-vuelto-andar-ictus/

Y por último esta es la entrevista para una revista, más de lo mismo:

¿ Cómo fue tu accidente y cómo viviste esos momentos y los años posteriores? El 25/07/2005 estaba, como hacía casi a diario, escalando en Valdegobía. En una ruta de calentamiento empecé a sentir malestar y debilidad en el brazo izquierdo. Decidí bajar al suelo y cada vez me encontraba peor, la debilidad del brazo se extendió a toda la mitad izquierda del cuerpo, lo que me impedía incluso permanecer sentado.
Llamamos al 112 y cuando llegó un médico, me diagnosticó un ictus.
En el hospital de Txagorritxu, me hicieron una RNM para conocer el tipo y alcance de la lesión cerebral. No pudieron determinar si el ictus era
isquémico o hemorrágico. El riesgo era que si realmente tenía una hemorragia, ésta podría agravarse aún más. Como en ningún momento perdí la consciencia pedí al médico que por favor fuera sincero conmigo. Muy amablemente me dijo que si realizaban ese tratamiento y no funcionaba, “morirías sin enterarte si tuvieras una hemorragia cerebral, pero no te preocupes que no sentirás dolor alguno…”
Buff! eran momentos muy intensos, estaba solo y tenía que decidir; no lo tenía muy claro pero le dije al médico que prefería morir a quedarme discapacitado para siempre, por eso optamos por realizar el tratamiento.
Nunca olvidaré la sensación de cómo el líquido entraba por mi brazo y cómo trataba de tener pensamientos bonitos para disfrutar los que, tal vez, fueran mis últimos instantes de vida. Pensaba en mi novia, en mis escaladas y en la pena por no haber tenido hijos aún.
Como le debía de parecer muy triste el médico
se quedó un tiempo junto a mí a ver qué pasaba. Pasó una hora y nada, seguía vivo pero tampoco movía ni sentía la parte izquierda de mi cuerpo. En aquel momento no lo sabíamos pero era porque el ictus no estaba provocado por un trombo ni por una hemorragia, sino por una di-sección de la carótida al nivel de la arteria inter cerebral media-derecha. Era algo rarísimo, sobre todo porque tras numerosas pruebas se descartaron todos los factores de riesgo más habituales para ese tipo de lesión. Esto fue lo que diagnosticaron en Cruces a donde fui tras salir de la UCI de Txagorritxu.
En Cruces permanecí un mes y después me mandaron a Gorliz para hacer la rehabilitación
Allí estuve otros 2 meses, pero solicité el alta para realizar una rehabilitación más intensiva en Aita-Menni. Pasados 6 meses el médico me comentaba que en casos como el mío los avances más importantes se producen al principio y como yo seguía aún en silla de ruedas… me dijo que “probablemente podría caminar con bastón
distancias cortas, pero para desplazamientos largos necesitaría silla de ruedas; que era mejor no arriesgarse a una caída o cansarse a lo tonto si hay unas sillas de ruedas eléctricas que son cojonudas…”
Tenía muchísimas ganas de retomar mi “vida normal”, por eso en cuanto puede andar 50 metros seguidos solicité el alta a mi médico de cabecera para reincorporarme al trabajo.
Por suerte n empresa fue muy comprensiva y me dio la oportunidad de seguir trabajando.
Eso sí, tuve que reinventarme en casi todos los aspectos, debía demostrar que seguía siendo útil para la empresa.
Es increíble comprobar hasta dónde se puede llegar a caer en un instante. Notaba cómo mi autoestima, que parecía indestructible hasta entonces, estaba hecha añicos. Día tras día, año tras año me veía cada vez más roto y no sabía cómo romper esa espiral de tristeza y frustración. Pensaba que con los años lo iría aceptando mejor pero, después de 8 años de lucha, tratando de salir del fango aún sigo sin conseguirlo.

¿Cómo has tratado de rehabilitarte? Desde siempre he hecho mucho deporte, así que ya tenía esa disciplina y no me ha importado mucho hacer rehabilitación todos los días.
En contra mi voluntad me “dieron de alta” tanto en Gorliz como en Aita Menni ya que no podían ayu-darme más y tenía que dejar sitio a otras personas que sí tenían posibilidades de recuperarse.
Leí libros sobre rehabilitación, busqué en internet y contacté con la famosa Bettina Paeth (método Bobath) en cuya consulta de Barcelona he estado al menos 3 veces, pero el tratamiento del día a día lo he seguido en un centro de Durango con una excelente fisioterapeuta, y además casi todos los días, por mi cuenta, en casa.
Así que poco a poco empecé a dar paseos cada vez más largos y comencé a hacer salidas al monte. Un día empecé a pensar que tal vez podría probar a andar en bici. Era más difícil de lo que recordaba subir-me encima y no podía mantener el equilibrio, y al pedalear se me salían los pies de los pedales.

Con la ayuda de mi padre y mis hermanos reaprendí, mientras ellos corrían a mi lado sujetándome el sillín, como se hace con las y los niños pequeños.
Cada día mejoraba mi destreza e iba buscando soluciones a los problemas de mover sólo una mano (puse todos los mandos en la parte derecha del manillar), y pedales automáticos para que me sujetase el pie “en su sitio”.
Un día conocí a unos amigos que habían hecho una carrera de MTB llamada “el infierno cántabro”. Lógicamente todos me decían que era “imposible para mí, ya que es una de las pruebas más duras del mundo en ese estilo”.
Ha sido muy complicado preparar esta prueba ya que dispongo de poco tiempo para entrenar. Por eso entre semana hago spinning y sólo salgo en bici un día a la semana el fin de semana. Tengo la suerte de tener una mujer con gran empatía y muy generosa, que me ha apoyado en todo momento estando a mi lado.

¿Cómo fue la carrera?
Salimos a las 8.00am de Cabezón de la Sal. Hasta ozcava( aprox km 120 iba realmente bien y pensaba incluso llegar de día a meta..Pero en

el último puerto, sobre el km 135, empezó a llover y arriba nevaba entre fuertes ráfagas de viento que casi te tiraban de la bici. Era ya de noche y costaba seguir el camino. Se veían Ambulancias recogiendo a gente…, un espectáculo dantesco. Mucha gente se había retirado para entonces, cuando por fin coroné la cima y empecé a bajar hacia la meta. Encontré a una chica que estaba hipotérmica y me quedé un rato con ella hasta que llegó un compañero suyo, entonces yo seguí, muy contento, sabiendo que lo había conseguido.
No sé si era alguna lágrima que se me escapó o el escozor de la nieve en mis ojos que me evocaba mis gestas alpinistas. ¡Qué gozada sentir esa sensación después de tantos años sin poder disfrutarla!
Sobre las 00.30am crucé la meta bajo un enorme aguacero; allí estaba mi padre, mi hermana y mi mujer. Llegué muerto de frío, cansado, pero no exhausto y enormemente feliz por haber tenido esa experiencia tan intensa, una vez más.
Eso era lo que buscaba y creo que he salido psicológicamente reforzado de la experiencia.

¿Cómo has hecho para superar una lesión tan importante como la tuya?
La verdad es que no he sido capaz de superarla .Hasta hace poco había adoptado una actitud de falso estoicismo, pensaba que eso me ayudaría y trataba de no hacer sufrir a mis seres queridos con mi tristeza…El reconocer que no voy a ser capaz de superarlo creo que me facilita las cosas. A pesar de lo que puede parecer ahora, tras haber hecho los 10.000 del Soplao,, he sido siembre bastante vago, nunca he sido una persona constante ni sacrificada. El asunto es que no he tenido elección posible. He tenido la suerte de contar con el apoyo incondicional de mi mujer y mis padres lo que indudablemente facilita mucho las cosas. Sólo trato de recuperar lo máximo que permita mi lesión y convivir con mi frustración de la manera menos triste posible.

Presentación

Hola, aún busco en mi cabeza las razones por las que abro este blog. Pienso que es una forma de compartir mi experiencia y poder dar a conocer a otras personas que hayan sufrido alguna situación similar. Es posible que a alguien le sirva de ayuda conocer cómo estoy afrontando yo esta situación.
Iré contando aquí cómo lo estoy viviendo yo y cómo intento buscar soluciones a los problemas que me ocasiona mi discapacidad para tratar de ser lo más feliz posible…